Carmen Moya: “Debemos poner el acento en mejorar la prevención de los consumos”.

6. Septiembre 2009 | Por Santiago Pérez | Sección: Destacamos

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 Carmen Moya, Delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, asegura que hay que “lograr una mayor  implicación de las familias y del resto del conjunto social”. A lo largo de la entrevista, Moya nos explica también cómo ha cambiado la forma de abordar el problema del consumo de drogas, hace hincapié en la necesidad de afrontar el problema desde una perspectiva global e internacional y explica cómo el PNSD ha sabido adaptarse -e incluso anticiparse- a las nuevas circunstancias.  Carmen Moya lo afirma con rotundidad: “La prevención funciona”.

 

 

Asociación Epsilon: ¿Cómo ha cambiado y cuál es en la actualidad la nueva dimensión del  fenómeno de las drogas?
Carmen Moya
:  El fenómeno de las drogas es un fenómeno sumamente complejo, que ha ido evolucionando al ritmo de los cambios sociales. Los avances científicos nos han ayudado mucho en este campo. Ahora sabemos que las adicciones son una enfermedad crónica y como tal deben abordarse. Es decir, se pueden prevenir y se deben tratar médicamente. También sabemos que existe una predisposición genética individual, que desconocemos a priori, que nos vuelve más o menos vulnerables ante determinadas sustancias. La evidencia científica ha permitido un cambio sustancial en el abordaje de las adicciones, que en nuestra sociedad han pasado de ser un problema relacionado con la inseguridad ciudadana y la delincuencia, a considerarse como un problema de salud pública, que requiere esfuerzos para mejorar su detección precoz y su tratamiento.
Por otro lado, hoy vivimos en mundo globalizado, donde las drogas trascienden fronteras.  Luchar contra este consumo requiere más que nunca de la cooperación internacional y de la coordinación de todas las instituciones, que en la actualidad son elementos absolutamente imprescindibles en el control de la oferta de drogas. Por fortuna, la colaboración entre países es cada vez más estrecha.
A.E.: Esta forma de enfocar el problema del consumo de drogas como una enfermedad ¿está calando en el ámbito internacional?
C.M
.: Afortunadamente así es. Por ejemplo, en contra de lo que se cree, los países tradicionalmente productores de droga, como Colombia, Bolivia, Perú o Marruecos, están haciendo enormes esfuerzos por reducir la producción y luchar contra los traficantes, porque en el ámbito internacional se tiene cada vez más conciencia de la relación que existe entre el consumo de drogas y daños sanitarios y sociales. La ONUDD en su último informe asegura que no se debe sacrificar la salud pública en aras de una mayor seguridad pública e insiste en que se trata de conceptos compatibles. Este es el abordaje que la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas tiene muy claro desde hace tiempo y que la sociedad española ha interiorizado perfectamente, pero para otros muchos países se trata de un concepto totalmente novedoso.

A.E.: ¿Cuáles deberían ser, a su entender y en la actualidad, las preocupaciones de los agentes implicados en el Plan Nacional sobre Drogas?
C.M.:
Aunque no debemos descuidar ninguno de los aspectos relacionados con el consumo de drogas, creo que debemos poner el acento en mejorar la prevención de los consumos, sobre todo entre los adolescentes, y lograr una mayor  implicación de las familias y del resto del conjunto social, en esta tarea. Porque la prevención funciona.
Pretender erradicar por completo el consumo de drogas, es una utopía. Pero sí que podemos profundizar en aquellas actuaciones que tienen como objetivo retrasar la edad de inicio de estos consumos e incrementar la percepción del riesgo y la sensibilización social. La sociedad  no puede  seguir mirando para otro lado ante adolescentes que beben alcohol todos los fines de semana o que consumen cannabis. Y cuando hablo de la sociedad, me refiero a las familias, a los educadores, a los medios de comunicación, a los profesionales de la salud, a los empresarios, etc… No nos podemos permitir el lujo de seguir comportándonos como si el consumo de drogas fuera  un juego banal, carente de importancia.

A.E.: ¿Cómo ha variado el escenario del consumo de drogas en España desde la creación del PNSD?
C.M.:
En la actualidad las drogas presentan unas características muy distintas al de la década de los ochenta, cuando se creó el Plan Nacional sobre Drogas.  En aquella época, la heroína era la droga más consumida y estaba asociada a una imagen de inseguridad ciudadana, marginalidad y muerte en muchos casos, debido a la propagación del VIH/Sida entre los inyectores de esta droga. La epidemia del Sida se cobró en nuestro país cerca de 50.000 vidas. Esta situación obligó a las autoridades sanitarias a poner el acento en la creación y mejora de una red asistencial, inexistente en nuestro país hasta ese momento,  y en el desarrollo de políticas encaminadas a reducir el daño.
Ahora, en cambio, los consumidores de drogas son personas cada vez más jóvenes, totalmente integradas socialmente, que estudian o trabajan y que consumen drogas con fines recreativos, durante los fines de semana y tiempo de ocio. En esta década, a principios de los años 2000,  la heroína se ha convertido en una droga de consumo minoritario, que ha sido sustituida por la cocaína, una sustancia sumamente tóxica, de efectos invisibles. En general, los consumidores suelen mezclar varias sustancias a la vez, entre las cuáles el alcohol se ha convertido en el comodín de todas las drogas.

A.E.: ¿Ha sido capaz el Plan de Drogas de adaptarse a estos cambios?
C.M.:
Sinceramente creo  que sí.  El Plan Nacional sobre Drogas, del cuál formamos parte todos los que trabajamos en drogodependencias, ha sabido adaptarse e incluso en algunos casos, anticiparse a estos cambios.  En 2005, tras haber realizado una evaluación de la política que se venía desarrollando, pusimos en marcha un nuevo Plan de Acción, que nos ha permitido reforzar aquellas áreas que necesitaban más atención, con resultados moderadamente satisfactorios. Hemos conseguido incrementar el grado de sensibilidad social y la percepción de riesgo, que estaban muy bajas en la sociedad española y disminuir la accesibilidad de los chavales a las drogas.
Hemos trabajado codo con codo con los expertos en drogodependencias e investigadores, para dar a conocer los avances científicos sobre los efectos de las drogas en la salud. Y  cuando pudimos constatar el rápido crecimiento del consumo de cocaína en nuestro país, que parecía imparable,  también fuimos capaces de poner en  marcha un Plan de Actuación frente a la cocaína, que ha recibido  elogios de diferentes organismos internacionales. El Observatorio Europeo sobre Drogas y la ONUDD han  felicitado a España por su capacidad de respuesta ante el crecimiento del consumo de cocaína y han instado al resto de países europeos con el mismo problema que el nuestro con la cocaína,  a seguir nuestro ejemplo.

Programa el secreto de la buena vida Programa el secreto de la buena vida

A.E.: ¿En qué sentido podemos decir que la situación global ha mejorado en los últimos años?
C.M.:
Los datos de las últimas encuestas reflejan que vamos por el buen camino. En el caso de los adolescentes, por primera vez desde 1994, hemos conseguido quebrar la tendencia al alza en el consumo de cocaína, que parecía imparable. Hoy, la proporción de chavales que consumen cocaína es menor que la de 1998.   También ha descendido el consumo de cannabis, el de tabaco y el de alcohol. Al tiempo, ha aumentado  la percepción social del riesgo del consumo de drogas en general y de las dificultades para conseguir drogas. Como aspecto negativo, vemos con preocupación un aumento de  las borracheras entre los más jóvenes durante los fines de semana.  Y estamos muy alertas ante la posibilidad de que en los próximos años pueda producirse un ligero repunte en el consumo de heroína entre los más jóvenes. En el caso de los adultos, el consumo parece haberse estabilizado igualmente e incluso en el caso de las drogas legales, ha descendido.
Estos datos se complementan con unos magníficos resultados de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado en la lucha contra el narcotráfico. España es el primer país del mundo en cuanto a incautaciones de cannabis y el cuarto en incautaciones de cocaína. Si tenemos en cuenta todos estos datos, que son positivos, podemos decir que la política emprendida en los últimos años está empezando a dar sus frutos. Pero tenemos que ser muy cautelosos y estar muy atentos a lo que vaya a suceder en los próximos meses.

A.E.: ¿Y en qué medida el PNSD  ha contribuido a esa mejora?
C.M.:
El Plan Nacional sobre Drogas ha sido decisivo en esa mejora. En un país descentralizado como el nuestro, la existencia del Plan Nacional sobre Drogas  nos ha permitido a todas las administraciones y entidades sociales, sumar esfuerzos y  trabajar en una sola dirección, con un objetivo común: reducir el consumo de drogas y mejorar la atención social y sanitaria de las personas adictas.
Es indudable que  hoy estamos mejor que hace veinte años. Tenemos una buena red asistencial, capaz de atender a todas aquellas personas que lo necesiten;  hemos desarrollado sistemas de información mucho más ágiles y afinados que los de muchos países de nuestro entorno; contamos con profesionales de la salud muy bien formados en el ámbito de las drogodependencias;  estamos potenciando la investigación sobre las drogas y en muchos casos, como sucede con el ensayo clínico de la vacuna de la cocaína, estamos a la vanguardia.  Esto no significa que nos podamos a dormir en los laureles. Todo lo contrario, tenemos que seguir esforzándonos por mejorar cada día un poco más. Pero tendríamos que preguntarnos qué hubiera sucedido en nuestro país, de no haber existido el Plan Nacional sobre Drogas.

A.E.: La nueva Estrategia 2009-20016, ¿qué novedades plantea respecto a la Estrategia anterior?
C.M.:
El Gobierno aprobó a principios de este año la nueva Estrategia sobre Drogas 2009-2016. Se trata de un documento que marca las líneas maestras de la política que España desarrollará en los próximos ocho años en materia de drogodependencias. Su objetivo es disminuir el impacto sanitario y social relacionado con el consumo de drogas. Y para ello, se parte de la base de que las drogas son un problema de salud pública.

Otra de las novedades de la Estrategia es que ha sido consensuada con todos los sectores implicados. Para su elaboración, la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas ha contado con las aportaciones de más de 100 expertos profesionales, ONG, sociedades científicas que se relacionan con el Plan Nacional sobre Drogas, la Comisión Nacional de Prevención y Tratamiento de las Drogodependencias en el Ámbito Laboral, y con las sugerencias realizadas por otros departamentos ministeriales, la Fiscalía Especial Antidroga y la Federación Española de Municipios y Provincias. También hemos tenido muy en cuenta las líneas maestras de la estrategia europea vigente y las del resto de países de nuestro entorno.

A.E.: ¿Cómo se adapta la nueva Estrategia a las necesidades de los ciudadanos?
C.M.:
La Estrategia  se desarrollará mediante dos planes de acción, de cuatro años de duración cada uno de ellos. En los próximos meses presentaremos el primer plan de acción 2009-2013. Al finalizar este plan, está prevista una evaluación de sus resultados, lo que nos va a permitir comprobar si vamos consiguiendo los objetivos que nos hemos propuesto o si por el contrario, tenemos que cambiar de rumbo. Esta política de evaluación introduce un mecanismo de flexibilidad, que permite adaptar las actuaciones a las necesidades de la sociedad en cada momento. Pero además, estos planes tienen entre sus objetivos, promover  una conciencia social frente al consumo, implicando a toda la sociedad como parte activa a la hora de afrontar el problema. Estamos hablando de una cultura de la participación social, que va a ser fundamental para detectar y anticiparnos si es posible, las necesidades de los ciudadanos en este ámbito.

A.E.: ¿Cuáles son, en ese sentido, los principios y los objetivos en que se fundamenta la nueva Estrategia?
C.M.:
La estrategia se rige por principios como la evidencia científica,  lo que supone que  todas las políticas deberán sustentarse en los avances demostrados científicamente; la participación social, que debe traducirse en una mayor concienciación de la sociedad para que se involucre directamente en el problema; la equidad, puesto que garantiza la igualdad efectiva de todos los ciudadanos en el acceso a los diferentes programas y servicios y prevé la reducción de las desigualdades que afectan a las personas; el enfoque de género es otro de sus principios. Esto supone que todas las acciones derivadas del desarrollo de la nueva estrategia deberán contemplar la perspectiva de género.

También se basa en la intersectorialidad, que exige un abordaje multifactorial y multidisciplinar y la integralidad, ya que incluye drogas legales e ilegales y prevé actuaciones encaminadas tanto a la reducción de la demanda como al control de la oferta. En definitiva, de lo que se trata es de reducir los consumos de drogas legales e ilegales, aumentar las habilidades para hacer frente a las drogas, retrasar la edad de inicio, garantizar la calidad de la asistencia a todas las personas que consumen drogas y facilitar la incorporación social de los drogodependientes.

Presentación del programa "El secreto de la buena vida" en las escuelas Presentación del programa “El secreto de la buena vida” en las escuelas

A.E. :¿Cómo puede contribuir la sociedad en su conjunto a la consecución de esos objetivos?
C.M.:
Las drogas son un problema que nos afecta a todos. Sólo con tomar conciencia de esta realidad, ya estamos contribuyendo a lograr los objetivos que nos hemos propuesto, porque eso significa que los padres se van a estar más pendientes de las costumbres de sus hijos, de sus amigos, de sus horarios, etc…; que los ciudadanos no vamos a quedarnos callados cuando vemos a menores de edad comprando alcohol; y que los medios de comunicación, que tanto contribuyen a moldear la opinión pública, van a dejar de tratar como a héroes a aquellos famosos que consumen drogas.
Un ejemplo de esta participación lo constituye el reciente convenio que hemos firmado con las AMPAS, mediante el cual vamos a formar a padres y madres sobre los efectos en los adolescentes del consumo de alcohol y otras drogas.  Queremos que la familia sea capaz de prevenir y detectar precozmente estos consumos, a la vez que estrechamos la colaboración entre los padres y madres de los chavales y sus profesores. Y en la misma línea, estamos trabajando con la Federación de Empresarios del Ocio en medidas de autorregulación, que nos permitan identificar claramente cuáles son los espacios libres de drogas. También queremos extender la formación a los profesionales del ocio.
A.E.: Y, por último, ¿cómo pueden las nuevas tecnologías ayudar en esa misión? ¿Cómo cree que las nuevas redes y fenómenos sociales (blogs, facebook, twiter…) pueden contribuir a la creación de un estado de opinión solidario con los objetivos de la Estrategia?
C.M.:
Si queremos de verdad conectar con los más jóvenes, tenemos que utilizar las nuevas tecnologías de la comunicación. Los chavales hoy en día utilizan Internet y las redes sociales, tanto para buscar información como para relacionarse con sus compañeros y con el resto del mundo. Y tenemos que llegar a ellos, utilizando sus mismas herramientas de comunicación. Esta es una de las líneas en la que venimos trabajando desde hace un año. No es fácil, porque estamos buscando fórmulas atractivas que permitan a los jóvenes participar activamente en la búsqueda de la información sobre las drogas. Pero tenemos ya un proyecto muy avanzado que esperamos poder poner en marcha antes de final de año.

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