Francisco Babín: “El CAD se ha ganado a pulso un papel de referente en su territorio”
26. Febrero 2010 | Por Santiago Pérez | Sección: Entrevista
Francisco de Asís Babín es Director General del Instituto de Adicciones de Madrid Salud, en el Ayuntamiento de Madrid. El Instituto, en palabras del propio Babín, “se ocupa de la planificación y ejecución de las políticas de prevención, asistencia y reinserción en materia de adicciones” y es ”heredero directo del Plan Municipal Contra las Drogas”. Ahora mismo, sus esfuerzos se centran en “todos aquellos elementos programáticos innovadores” que creen “fundamentales para el desarrollo de las funciones de prevención, asistencia y reinserción, así como de las de calidad, investigación, formación y evaluación”.
Estimado Sr. Babín:
En primer lugar, muchas gracias en nombre de la Asociación Epsilon por dedicarnos su tiempo.
- Para que nuestros lectores se hagan una primera idea, ¿Qué es y a qué se dedica el Instituto de Adicciones de la ciudad de Madrid?
El Instituto de Adicciones de la Ciudad de Madrid es parte estructural de un organismo autónomo municipal llamado “Madrid Salud”, que resume todas las competencias en materia de salud pública que desarrolla el Ayuntamiento de Madrid. Obviamente como se puede deducir de su propio nombre, nuestro Instituto se ocupa de la planificación y ejecución de las políticas de prevención, asistencia y reinserción en materia de adicciones. Es heredero directo del Plan Municipal Contra las Drogas aprobado en 1988 por unanimidad de todos los grupos políticos presentes en el Pleno Municipal y gestiona los recursos, propios o concertados, que nos permiten ofertar una amplia cartera de servicios, tanto en el caso de las drogodependencias, como poco a poco en el terreno de otras adicciones sociales, como por ejemplo la ludopatía.
- Brevemente, ¿qué función cree que desempeñan los CADs y qué valoración hace de su labor?
Yo asistí al nacimiento de los CADs. En aquel entonces yo era el responsable del Plan de lucha contra el SIDA en este Ayuntamiento y, por desgracia, la relación entre ambos planes ya era por entonces evidente. Su emergencia supuso la generación de una respuesta de alto valor técnico, a la intensa demanda social existente, con las primeras asociaciones de familiares de afectados a la cabeza.
Desde 1987 hasta el momento actual se ha avanzado mucho, pero las modificaciones habidas en la estrategia y sobre todo el acúmulo de experiencia, no han hecho sino reforzar la idea de pertinencia sobre la existencia de estos recursos, que, poco a poco, han ido ampliando su cartera de servicios y gozando de una mayor disponibilidad de medios complementarios para el tratamiento y la reinserción social y laboral de sus usuarios, ganando al mismo tiempo en especialización. El CAD se ha ganado a pulso un papel de referente en su territorio y sin perjuicio de que la sensibilidad social por el problema de las drogas haya descendido incluso por debajo de los niveles deseables, o de que se hayan desarrollado recursos específicos para la prevención, al principio inexistentes, constituyen un tesoro que debemos cuidar, porque son las estructuras de todo el sistema de servicios de salud que mejor han sabido adaptar un modelo de trabajo interdisciplinar, para el abordaje de un problema de salud de carácter multifactorial.
- ¿Y cómo se vertebra su relación con la “otra parte” de Madrid Salud, el Instituto de Salud Pública?
Las competencias “clásicas” de salud pública en un municipio como Madrid, son amplísimas. Sólo una pequeña parte de ellas, relacionadas con la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad comparten con nosotros funciones y objetivos. Además, la historia sanitaria de los servicios municipales, provoca que también se conserven ciertos programas preventivos ejecutados individualmente (como por ejemplo la planificación familiar), todo ello conjuga un escenario en el que ambos institutos se refuerzan permanentemente a través de acuerdos de coordinación. Ejemplos de ello son la oferta de servicios del Instituto de Salud Pública a los usuarios de la red de CAD en materia de análisis clínicos y radiodiagnóstico, diagnóstico y tratamiento de la tuberculosis, diagnóstico de necesidades en salud bucodental, prevención de enfermedades de transmisión sexual, etc. Por otra parte, el potencial del Instituto de Salud Pública permite que determinadas actuaciones se puedan amplificar o ubicar donde exista menor riesgo de estigmatización, ejemplos de ello son la oferta de tratamientos de deshabituación tabáquica (que se hace en ambos institutos en función de los colectivos diana de cada uno) o el desarrollo de los programas alternativos al pago de multas por consumo de sustancias en vía pública, donde la mayor parte de las veces no se actúa con una persona abusadora o dependiente sino con un adolescente o joven con consumos esporádicos experimentales, lo que hace de la atención en centros de salud generales, una buena práctica, con mayor probabilidad de éxito que la adscripción de estos casos a un CAD.
En todo caso, la convergencia de planes estratégicos en desarrollo en ambos institutos, ha de provocar un incremento de la cooperación y coordinación de acciones en el futuro inmediato y la compartición de ciertos aspectos en la cartera de servicios común de Madrid Salud, más amplios que los actuales.
- ¿Qué ha mejorado el último Plan de Adicciones respecto del anterior Plan Municipal?
En primer lugar debo aclarar que, si bien la elaboración del documento técnico del nuevo Plan de Adicciones de la Ciudad de Madrid ha terminado, este Plan aún se encuentra en su camino administrativo hacia su aprobación por los órganos competentes de la Administración Municipal.
En todo caso la propuesta técnica, persigue propiciar una puesta al día del compromiso con los ciudadanos madrileños en materia de adicciones. Para ello, consolida lo mucho y bueno que se ha hecho desde la aprobación del primer Plan Municipal contra las Drogas al que antes me he referido, pero además introduce elementos novedosos como son: la aplicación del modelo integral de atención a la definición de itinerarios terapéuticos personalizados para cada paciente, la evaluación “prepost” de todos los procesos, la introducción de herramientas de medición objetiva de los resultados terapéuticos incluso tras el alta del paciente, el desarrollo de una estrategia amplia de abordaje de las llamadas adicciones sociales, la incorporación de estrategias de “re-sensibilización” social sobre la problemática actual de las adicciones, la conjunción de todas las acciones con las políticas de calidad, el impulso a la investigación, la formación y la cooperación como elementos imprescindibles de una cartera de servicios integrada, etc., y todo ello sustentado sobre el compromiso de desarrollar estas acciones programáticas desde el respeto mutuo y la coordinación con todos los que efectúan un trabajo “profesional” y eficiente en pro de la mejora de las condiciones de vida de la población y muy especialmente de aquellos que han desarrollado una adicción o estén en riesgo de desarrollarla.
- ¿Está previsto realizar algún nuevo Plan o sólo modificar las actuaciones concretas respecto a un asunto tan cambiante como es el de las drogodependencias y otras adicciones?
El Plan, pendiente de aprobación, al que me he referido en la pregunta anterior, es coherente con la Estrategia Nacional aprobada el pasado año por el PNSD y lo es hasta en su desarrollo temporal, es decir, hemos previsto un periodo de ocho años para el total desarrollo del mismo, con un año de decalaje, de tal modo que las sucesivas estrategias que se vayan adoptando, den lugar sin solución de continuidad a revisiones también de nuestra planificación.
- ¿En qué aspectos se está haciendo hincapié en estos momentos?
Todos aquellos elementos programáticos innovadores que creemos fundamentales para el desarrollo de las funciones de prevención, asistencia y reinserción, así como de las de calidad, investigación, formación y evaluación, se están ya planificando, pilotando, o incluso en algún caso aplicando con carácter previo a su implantación definitiva. Otras muchas, aunque aparecen ahora descritas por primera vez como compromiso, no son sino la constatación o la consolidación de procesos previos que existen en nuestra cartera de servicios desde un tiempo variable anterior. En todo caso, la trascendencia y el peso que las adicciones suponen en nuestra sociedad, obligan a no pararnos a contemplar el documento, ni solazarnos con el esfuerzo desplegado para que contase con un importante grado de participación, sino que obligan a una rápida puesta a disposición de estas políticas para quien se pueda beneficiar de ellas.
No obstante, por razones tanto estratégicas como de necesario incremento acompasado de recursos, algunos de los objetivos más novedosos se irán desarrollando o alcanzarán su “velocidad de crucero” a lo largo del período de vigencia de ocho años del Plan.
-¿Cómo se evalúan los logros de los actuales programas y su impacto en la sociedad?
Hay diversas metodologías y también muchas carencias. En algunas ocasiones los programas de intervención individualizada (fundamentalmente de carácter asistencial pero también de prevención selectiva o indicada), pueden evaluarse a través de indicadores indirectos como mortalidad, conflictividad social relacionada con los fenómenos de consumo, etc., también a través de encuestas de satisfacción de los propios usuarios que nos dan información no sólo sobre este objetivo principal sino también sobre fidelización y/o riesgo de abandono del tratamiento. Otros indicadores indirectos están en relación con el cumplimiento de los objetivos y en este campo estamos haciendo un especial esfuerzo, para articular una metodología homogénea y validada, que permita la evaluación de los logros conseguidos durante el tratamiento, tras la definición de itinerarios terapéuticos personalizados y el seguimiento post-alta, comparando los objetivos propuestos por el equipo terapéutico y aceptados por el paciente, con los realmente alcanzados.
Existe mucha menos evidencia disponible sobre el impacto en salud de las políticas preventivas inespecíficas dirigidas a la población general, sobre todo cuando de drogas ilegales se trata. Yo tengo una profunda convicción personal de que adecuadamente planificadas y ejecutadas, sí son útiles, pero esto hay que demostrarlo y por ello nos encontramos en este momento participando en un proyecto de desarrollo de metodologías de evaluación de estos programas y actividades, en coordinación con otras entidades de demostrada solvencia, que presumiblemente a lo largo de este año 2010, aportarán nueva evidencia al respecto.
- ¿Y en qué medida y con qué métodos puede mejorarse la calidad de los distintos programas?
La calidad debe estar presente, -como concepto pero también con acciones concretas-, desde el mismo momento en que se planifican los objetivos y las actividades. En nuestra organización, hemos hecho especial énfasis en la adopción de una Carta de Servicios, que contiene el compromiso público que nuestra Corporación adopta en materia de adicciones con todos los ciudadanos vecinos y transeúntes en la ciudad de Madrid. Esta carta de servicios, en cierto modo pionera, se evalúa anualmente, lo que nos permite adoptar medidas correctoras cuando es necesario e incorporar sucesivamente nuevos compromisos tasados y medibles de los que se informa a los propios ciudadanos por diversos medios.
Para que esos compromisos se puedan mantener y verificar, existe además un inmenso trabajo de puertas hacia dentro de la organización, con la dinamización permanente de grupos de mejora que revisan y actualizan los procedimientos, con la medición sistemática de la satisfacción de los usuarios, con la adopción de cuadros de mandos para la monitorización continua de indicadores clave, con la formación continua del personal según su propia percepción de necesidades, con la implantación de sistemas de información estratégicos creados y definidos por los técnicos para incrementar el conocimiento de la eficiencia de nuestra actuación, con el impulso a la investigación, etc.
Además, en este momento, la estructura completa de Madrid Salud se encuentra inmersa en procedimientos de acreditación, en el marco del modelo europeo EFQM, como estrategia para la consolidación de todo lo anterior.

- Por último, el Instituto ha sido galardonado recientemente con el Premio Reina Sofía contra las drogas en la modalidad de mejor labor social, ¿qué supone un reconocimiento de este tipo?
La Fundación CREFAT y en concreto, el Comité Evaluador de los proyectos presentados, tuvo a bien considerar la Guía de Buenas Prácticas en Mediación Social Comunitaria en Materia de Drogodependencias, desarrollada por la asociación Proyecto Hogar, UNAD y el Instituto de Adicciones de Madrid Salud, dentro del convenio tripartito que tenemos suscrito, como un proyecto merecedor de tal distinción.
Es lógico que a todos nos produzca una honda satisfacción obtener un reconocimiento a nuestro trabajo, máxime si es del prestigio que atesoran los premios “Reina Sofía” y de ello disfrutamos todos juntos en la correspondiente ceremonia de entrega del premio, en el Palacio de la Zarzuela. Pero al margen de esa satisfacción puntual, lo que luego queda, es la convicción de que se puede trabajar en pie de igualdad, con trascendencia, utilidad y conjuntamente, entre administraciones y entidades del llamado “tercer sector”, para desarrollar programas pioneros, muy necesarios, que permiten facilitar la consecución de objetivos en el campo de las drogodependencias.
En ese sentido, para mí la mayor satisfacción, sin hacer de menos lo que el premio representa, es, como gestor, haber sido capaz de impulsar un proyecto, nacido desde la sociedad civil, dotándolo de los ingredientes necesarios para su viabilidad y con inmenso respeto al trabajo de todos los que han participado en él, aquellos que empeñan su ilusión y su profesionalidad en su desarrollo, obteniendo un modelo probado de intervención, que contribuye a mejorar el futuro de quienes más lo necesitan. Ellos son los que de verdad se merecen este premio.