El sistema dopaminérgico en las adicciones

7. Mayo 2010 | Por Asociacion Epsilon | Sección: Páginas centrales

No hace mucho secerebro_2 relacionaba el consumo de sustancias con actos volitivos del individuo, provocando que la responsabilidad de su uso y de su abuso incidiera de forma directa sobre el propio sujeto. Pero los avances en medicina y neuropsicología en la identificación y más tarde en la explicación de los mecanismos que rigen las estructuras neurobiológicas en las adicciones, arroja luz sobre los mecanismos neurobiológicos implicados en las adicciones, concretamente, la principal estructura implicada: el sistema dopaminérgico.

 

 La dopamina es uno de los neurotransmisores más importantes del sistema nervioso central y se le relaciona con la regulación de diversas  funciones motoras, neuroendocrinas, motivacionales, afectivas, así como con el  consumo de drogas como cocaína, anfetaminas y otros psicoestimulantes, aumentando la liberación de dopamina en las regiones límbicas del cerebro, al igual que las recompensas naturales (comida, bebida o sexo).
Las principales funciones que cumple el sistema dopaminergico o sistemas de recompensa son:
- Facilitar el aprendizaje relacionado con la recompensa, liberándose en presencia de las recompensas primarias, cuando el individuo aprende sobre las circunstancias ambientales que rodean la recompensa. Una vez aprendida la conducta, se deja de segregar dopamina (esto explicaría el porqué las situaciones novedosas o nuevas nos parecen más excitantes que las ya conocidas: la presencia de dopamina).
- El recuerdo del estímulo asociado a dicha recompensa y por consiguiente, la información necesaria para ejecutar una respuesta adaptativa con el fin de obtener el premio.
El aprendizaje que se produce en el consumo de drogas, no es el mismo que el aprendizaje relacionado con las recompensas naturales. En el relacionado con las drogas, la liberación y duración de la dopamina en el sistema dopaminérgico es mayor que la que se produce ante una recompensa natural. Otra diferencia estriba en que la liberación de dopamina ante estímulos naturales disminuye a medida que el estímulo se hace familiar hasta extinguirse, pero en el caso de las drogas la dopamina se libera en cada consumo siempre que éste sea el suficiente debido al fenómeno de la tolerancia.

  
Consumos crónicos
Pero las drcerebro_3ogas no sólo afectan a esto, sino que su consumo de forma crónica provoca adaptaciones y cambios en el sistema de recompensa (núcleo acumbens y el área tegmental ventral que tienen conexiones recíprocas con la corteza prefrontal y la región límbica), poderosos moduladores de la conducta y las emociones.
También “el tipo de droga consumida (estimulantes, alcohol u opiáceos) determina los cambios neuroplásticos que se producen sobre las sinapsis de los circuitos de los sistemas dopaminérgicos. Estos cambios estructurales pueden ser muy estables en el tiempo y ejercer efectos duraderos sobre el control de la conducta de consumo.”
Y no sólo eso, “el consumo de drogas produce alteraciones en los mecanismos de plasticidad sináptica” es decir, la capacidad de conexión de dos neuronas, implicada en el aprendizaje y memoria (a medida que aprendemos algo se modifica el tejido neuronal con nuevas conexiones entre neuronas) y además contribuyen a la consolidación de la adicción. “Los cambios operados dificultan la formación de nuevas conexiones y, por tanto, el aprendizaje de nuevas conductas adaptativas y el olvido de las conductas relacionadas con el consumo”.
Por último, existen datos relevantes en cuanto a la predisposición al consumo. Ésta dependerá del consabido factor de vulnerabilidad individual (influida por factores biológicos y factores ambientales) y de los receptores D2 de dopamina, provocando el “síndrome de déficit de recompensa para referirse a un estado de ánimo depresivo, anhedónico y de falta de confort, frecuentemente verbalizado por los pacientes adictos. Tal estado de ánimo amplificaría el efecto reforzante de la droga, pues ésta daría una sensación de bienestar que los pacientes sólo sienten con la droga.

 
GLOSARIO:
Anhedonía: Incapacidad para experimentar placer, así como pérdida de interés o satisfacción en casi todas las actividades. También se puede hablar de una falta de reactividad ante estímulos placenteros.
Conducta adaptativa: es aquel tipo de conducta que recoge habilidades que el individuo aprende con el fin de desenvolverse de una manera más eficiente en su vida diaria, ante condiciones cambiantes y las exigencias del medio.
Plasticidad neuronal: también denominada neuroplasticidad, plasticidad neural o plasticidad sináptica, es la propiedad que emerge de la naturaleza y funcionamiento de las neuronas cuando éstas establecen comunicación, y que modula la percepción de los estímulos con el medio, tanto los que entran como los que salen.
Receptores D2: esta familia de receptores se encuentra en la neurona segregadora de dopamina (neurona presináptica) o en la neurona postsináptica. Su función es de inhibidor, limitando la liberación de dopamina y la activación de la vía neuronal correspondiente. La familia de receptores D1 haría funciones de activación. El equilibrio entre estos dos tipos de receptores es muy importante para el correcto funcionamiento neuronal.
Sinapsis: unión intercelular especializada entre neuronas, llevando a cabo el impulso nervioso.
Tolerancia (tolerancia a sustancias): disminución de los efectos típicos de una sustancia cuando se usa de manera regular, o bien, lo que es lo mismo, un efecto que se mantiene similar aún cuando se aumente la cantidad de sustancia.

 
Fuente: “El sistema dopaminérgico en las adicciones. Margarita Corominas Roso, Carlos Roncero Alonso y Miquel Casas Brugue”

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